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miércoles, 5 de agosto de 2026

Un eco de Conny Méndez para hoy

Por Megg Nehn

Vivimos convencidos de que cambiar algo —un trabajo, un miedo, una costumbre— exige forzarnos, apretar los dientes, luchar. Conny Méndez enseñaba lo contrario hace más de cincuenta años: ..."la transformación real ocurre primero en la mente, y la mente no necesita violencia para actuar"... Bastaría con negarle firmemente entrada a lo que ya no queremos —sin gritos, sin lucha, con la misma calma con que se cierra una puerta— y sostener después, con constancia, la verdad que sí queremos vivir.

 Hoy, entre el ruido de la productividad forzada y el "hazlo o revienta", esa idea suena casi rebelde: "la firmeza no necesita fuerza, y el primer trabajo, el más importante, se hace puertas adentro, en silencio".

"Los trabajos mentales no necesitan de la fuerza física" (Méndez, El Librito Azul, en Metafísica 4 en 1, Vol. 1, cap. 3 "La Fórmula Infalible", p. 5).

 luzenloslibros.blogspot.com



        


  No necesitas sentirte listo para empezar. 

El río también dudaba antes de encontrar su cauce.

Cada octava vuelve a la misma nota, pero tú ya no eres el mismo que la cantó la primera vez. Eso también es avanzar.

El día difícil no cancela el día bueno que viene. Solo lo hace más tuyo cuando llegue.


                                                                 Megg Nehn


Vivir para trabajar, o dejar que algo trabaje por ti

Por Megg Nehn

Hay una pregunta que atraviesa la historia humana disfrazada de mil formas: ¿vivimos para trabajar, o trabajamos para vivir? Durante siglos la respuesta pareció resuelta por necesidad, no por elección. El cuerpo debía sostener al cuerpo, y el tiempo se convirtió en la moneda que se cambiaba por pan.
Hoy, sin embargo, la pregunta se ha vuelto más filosa. Vivimos en la era de la abundancia técnica y la escasez de tiempo propio. Tenemos máquinas que calculan, producen y venden mientras dormimos, y aun así seguimos midiendo nuestra valía en horas entregadas. La paradoja es evidente: nunca la humanidad tuvo tantas herramientas capaces de trabajar por nosotros, y nunca estuvimos tan ocupados.
Renacer, en este sentido, no es un gesto místico sino una decisión práctica: dejar de ser el único motor de la propia subsistencia. Que el capital, el conocimiento o el sistema trabajen mientras el ser humano recupera lo que el trabajo constante le arrebató —el asombro, la lentitud, la posibilidad de mirar el tiempo sin cronómetro.
No se trata de huir del esfuerzo, sino de reordenar su lugar. El esfuerzo inicial —aprender, construir, sembrar algo que perdure— es el precio de la libertad futura. Ahí está la octava: la nota que se repite pero suena distinta, más alta, más plena. Trabajar hoy con la mente puesta en un mañana donde el trabajo ya no sea la condición de la vida, sino apenas una de sus posibilidades.
Existir en este tiempo es sostener esa tensión sin resolverla del todo: seguir siendo productivos sin dejar que la productividad sea la única forma de existir. Quizás el renacimiento no llega de golpe, sino octava por octava, cada vez que elegimos vivir un poco más y trabajar un poco menos por obligación.

Octavas del Tiempo... Renacimiento

Espectáculos de la naturaleza

 


                                              Espectáculos de la naturaleza

viernes, 14 de marzo de 2025

"Un Nuevo Comienzo: Reflexiones para el Alma"






La vida es un flujo constante de experiencias, un vaivén de luces y sombras que nos invita, en cada amanecer a renovarnos. No importa cuánto tiempo haya pasado desde la última vez que nos detuvimos a reflexionar, a escribir o a escuchar el latido profundo de nuestro ser.

Siempre es posible comenzar de nuevo

En este plano de existencia, buscamos el equilibrio entre lo material y lo espiritual. Nuestros cuerpos requieren sustento, cobijo y estabilidad, mientras que nuestras almas anhelan sentido, conexión y paz. No hay una separación real entre ambos aspectos; más bien, se entrelazan como los hilos de un tejido sagrado, formando la esencia de nuestra existencia.

Hoy te invito a hacer una pausa, a respirar profundo y a sentir la vida latiendo en ti. En medio de la prisa del mundo, existe un espacio al que siempre puedes regresar: el hogar de tu propia conciencia. Allí, en ese refugio íntimo, la calma te espera.

Que este reencuentro con nuestro ser sea el inicio de un nuevo renacer, con esperanza y gratitud.

Megg Nehn



Las Octavas del Tiempo: 

Un Viaje a Través de las Dimensiones de la Existencia


El tiempo, en su infinita danza, no se mueve en una línea recta, sino que fluye como una melodía que se despliega en octavas. Cada octava es un cambio, una transición, una elevación. Así como una nota musical se repite en un nivel superior, también nuestras experiencias se renuevan, pero en una frecuencia más alta, más plena, más sabia.


Cada una de estas octavas representa un ciclo de evolución, un momento en el que la vida nos invita a trascender, a elevar nuestra conciencia, a abrazar nuevas dimensiones de existencia. En este viaje, no estamos simplemente atravesando el tiempo; estamos viajando entre dimensiones del ser: la material, la emocional, la mental, y la espiritual.


Como una melodía que se despliega, nuestras vidas también están tejidas por estos ciclos. En cada octava, pasamos por diferentes etapas, pero nuestra esencia permanece constante, tal como una nota que, aunque cambia en su octava, mantiene su tono. En cada transición, en cada ascenso, el alma crece y se renueva, avanzando por un sendero sin fin hacia la plenitud.


Hoy, te invito a escuchar el latido del tiempo. Observa cómo los momentos se repiten y se transforman, como olas en un océano que se eleva y desciende. Cada octava es una oportunidad para renacer, para elevar tu espíritu, para recordar que no hay separación entre lo material y lo espiritual, entre lo visible y lo invisible. Todo se entrelaza, formando un hermoso tejido de existencia.


Y así, en cada nuevo ciclo, cuando te encuentres en el umbral de una nueva octava, recuerda: el tiempo no es lineal ni absoluto. Es un flujo de posibilidades, una puerta abierta a la renovación constante. Lo que importa no es lo que quedó atrás, sino lo que decides crear en este momento, en esta octava del tiempo.


Megg  Nehn

Un eco de Conny Méndez para hoy Por Megg Nehn Vivimos convencidos de que cambiar algo —un trabajo, un miedo, una costumbre— exige forzarnos,...

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